¿Cómo prevenir que las cerraduras se atasquen?

En busca de proteger nuestros bienes y seres queridos estamos dispuestos s hacer grandes inversiones en seguridad. Instalamos dispositivos de protección en nuestras casas, negocios y empresas, pero muchas veces nos olvidamos de que no basta con colocarlos, pues es necesario prestarles los cuidados que se requieren para conservarlos en óptimo estado y funcionando al 100%. En este sentido, uno de los dispositivos más descuidados son las cerraduras. Craso error pues de ellas depende en buena medida nuestra seguridad. Es en el momento en que se atasca o bloque una cerradura cuando nos lamentamos por no haberles dado mantenimiento. Por eso vamos a dedicar este artículo a contarte cómo prevenir que las cerraduras se atasquen, con la certeza de que podrá ayudarte a evitar muchas situaciones desagradables.

Siguiendo estas sencillas pautas lograrás prolongar la vida útil de las cerraduras y estar confiado en que mientras estén en uso, estarán cumpliendo su función a cabalidad.

¿Podemos evitar los atascos en las cerraduras?

No nos engañemos, todos los mecanismos pueden fallar, y eso no podemos evitarlo. Lo que sí podemos hacer es retrasar lo más posible la necesidad de sustituir las cerraduras y prevenir situaciones molestas o incluso peligrosas, derivadas de una rotura o un atasco que se produzca a horas intempestivas y que nos impida acceder a nuestro hogar.

Una cerradura bien mantenida no falla de un día para otro, sino que antes de colapsar da señales que nos avisan de que ha llegado la hora de pensar en cambiarlas.

Con respecto a esto vale decir que si notas que la llave no gira bien o tienes problemas para sacarla, es imperativo proceder a lubricar la cerradura. Si a pesar de esto no se soluciona el problema, no lo dudes ni esperes más, contacta pronto a un cerrajero de confianza y pídele que la revise para determinar si es necesario cambiarla o se puede reparar.

¿En qué consiste el mantenimiento de las cerraduras?

La lógica nos indica que una cerradura que se usa constantemente está más expuesta al desgaste y por eso es de suponer que es más susceptible de atascarse. Sin embargo, los atascos de cerraduras son más frecuentes en aquellos dispositivos que se utilizan poco. Por ejemplo, las cerraduras de una vivienda secundaria, que solo están en funcionamiento unas pocas veces al año, consejo dado por cerrajeros Rincon de la Victoria. Esto se debe a que los mecanismos se resecan, impidiendo un movimiento fluido de los pistones.

En cualquier caso, las uses mucho o no, todas las cerraduras deben ser lubricadas con cierta periodicidad. Existen diferentes técnicas, que no revisten mayor complicación y seguidamente vamos a explicar cada una de ellas.

El primer paso consiste en retirar el polvo que puede haber en el interior de la cerradura. Para ello podemos usar un gasa impregnada en alcohol, con la que humedeceremos la llave correspondiente. A continuación introducimos la llave en la cerradura y la giramos, para que la suciedad se adhiera a ella. Una vez hecho esto, podemos lubricar la cerradura con total confianza.

Pero, ¡ojo!, no se trata de engrasarlas en exceso, ni debe utilizarse cualquier tipo de aceite, pues podríamos lograr el efecto contrario. La grasa actúa como un imán para el polvo y las pequeñas partículas que las mismas llaves y mecanismos pueden desprender, atrapándolos y creando tapones que pueden atascar las cerraduras.

Por eso es indispensable utilizar productos específicamente diseñados para lubricar las cerraduras. Estos pueden aplicarse con un pincel en la superficie de la llave, para posteriormente introducirla en la cerradura y  girarla suavemente en todas direcciones, logrando así entrar en contacto y engrasar los mecanismos internos.

Lo ideal es realizar este mantenimiento al menos cada seis meses.

El uso de parafina

Otro producto adecuado para el mantenimiento de las cerraduras es la parafina. Este derivado del petróleo tiene una forma particular de aplicación. Así, primero deberás empapar la llave con agua caliente y a continuación sumergirla en un recipiente con la parafina líquida, cuidando de no bañar el cabezal o medalla, para que puedas sujetarla firmemente y no se resbale.

Al igual que en el método anterior, la llave se introduce en la cerradura y se gira para lubricar los puntos de contacto.

El grafito

El mejor lubricante para las cerraduras y bombines es el polvo de grafito. Este puede encontrarse en tiendas especializadas, en dos presentaciones: un tubo con una boquilla para facilitar la aplicación del polvo, o en forma de aerosol. La efectividad y facilidad de uso de ambos productos es exactamente igual. En el primer caso debes acercar la boquilla al cilindro de la cerradura, apuntando al orificio por donde se introduce la llave, y presionar el tubo para que esparza el producto. La ventaja del spray es que el grafito es expulsado a presión y puede penetrar más profundamente en la cerradura. Además, puedes aprovechar y aplicarlo también por el hueco del resbalón, para asegurarte de llegar a todos los mecanismos. En este caso debes tener la puerta abierta y bajar la manilla, para que el orificio quede despejado. El proceso debe repetirse dos o tres veces, abriendo y cerrando la cerradura, para lograr una mejor distribución del lubricante.

Un sustituto casero del polvo de grafito consiste en utilizar un lápiz común y frotarlo sobre la parte dentada de la llave. Después tendrás que introducirla en la cerradura y seguir los mismos pasos que hemos descrito anteriormente.

Retirar la cerradura de la puerta

Cuando el atasco es más severo puede ser necesario acudir a un profesional para que realice un mantenimiento completo de la cerradura. En estos casos tendría que desmontarla para dejar al descubierto todos los elementos de la misma y proceder a limpiarlos con sumo cuidado de no romper o torcer ningún mecanismo.

No te aconsejamos que realices este trabajo por tu cuenta, pues podrías terminar dañando alguna pieza. Si a pesar de nuestra advertencia decides hacerlo, debes tener la previsión de guardar ordenadamente cada uno de los tornillos, para que no tengas problemas al momento instalarla nuevamente la cerradura. Recuerda, además, que tendrás que retirar previamente la manilla y el embellecedor.

Siempre que trabajes con una cerradura, sea para instalarla o, como en este caso, para hacerle mantenimiento, debes mantener la puerta abierta, para evitar que en un descuido se cierre y quedes encerrado.

La limpieza de los mecanismos internos de la cerradura puede hacerse con un cepillo de dientes viejo. Este debe estar perfectamente seco y ser de cerdas suaves, para evitar micro rayones en los componentes de la cerradura. Pásalo suavemente por todas las piezas, para retirar el polvo y suciedades, y posteriormente aplica el lubricante.

Insistimos, es preferible que esto lo haga un profesional, sobre todo si se trata de la cerradura de la puerta principal o de un mecanismo complejo, como los de las cerraduras de seguridad. Si acaso, podrías arriesgarte a desmontar las cerraduras de las puertas interiores, pues al fin y al cabo no cumplen una función de protección sino que se utilizan para darle privacidad a los distintos ambientes del hogar.

Cuando llamar a un cerrajero

Si después de limpiar y lubricar la cerradura aún sientes que la llave se atasca o se traba, es el momento de buscar ayuda profesional. Un cerrajero profesional podrá ofrecerte una solución eficaz a tu problema de una manera rápida y segura. Vale más llamarle antes de que se presente una urgencia y tengas que contratarlo pagando los costes extra de un servicio 24 horas.

Además, desatascar una cerradura no es un trabajo costoso y tendrás la seguridad de que tendrás un resultado seguro y de calidad. Pero, como siempre, recuerda pedir un presupuesto antes de iniciar la reparación, para que no haya sorpresas y sepas exactamente cuánto tendrás que pagar.

Consejos para cuidar las cerraduras

Además de limpiar los mecanismos y lubricarlos, hay una serie de recomendaciones que puedes seguir para que tu cerradura se mantenga en perfecto estado.

Por ejemplo, nunca uses la llave como palanca para abrir la puerta, es decir, tirando de ella mientras está encajada en el cilindro. Esto ejerce presión sobre las delicadas piezas internas y ocasione fricciones y desgaste. Tampoco debes dejarla permanentemente dentro de la cerradura. Muchas personas tienen la costumbre de dejar la llave en el cilindro con la idea de que esto evita que pueda abrirse desde afuera. Lo cierto es que lo único que lograrás será dañar el cilindro.

Asegúrate de introducir la llave completamente antes de girarla y nunca lo hagas con violencia o aplicando fuerza. Si notas que debes ejercer mayor presión es porque ya hay algún problema con la cerradura.

Por otra parte, dado que las llaves se desgastan y los dientes pierden precisión, lo ideal es que tan pronto instales una cerradura nueva hagas un duplicado de las llaves y guardes la original. Así siempre tendrás el modelo más preciso cuando necesites hacer una copia de tus llaves.

Y aunque pienses que no tiene nada que ver, también debes revisar la alineación de la puerta. Si esta roza el suelo o el marco, la cerradura no podrá encajar perfectamente en el marco y estará en una posición forzada. Recuerda que las puertas de madera se expanden y comprimen con los cambios de temperatura y humedad del ambiente, y eso puede afectar su alineación y, consecuentemente, el funcionamiento de la cerradura.